lunes, 12 de marzo de 2012

OSTEOPOROSIS


La osteoporosis es una enfermedad que afecta al sistema óseo o esquelético produciendo una disminución o pérdida de la densidad ósea (cantidad de hueso). Literalmente el término de osteoporosis significa “huesos porosos”. El  descenso de la masa ósea provoca un deterioro de la microarquitectura del hueso aumentando la fragilidad ósea y el consecuente riesgo de fracturas

CAUSAS
La cantidad de masa ósea va aumentando desde el nacimiento a medida que vamos creciendo. Este aumento de la masa ósea termina una vez hemos alcanzado el valor máximo o pico máximo de masa ósea a los 30-35 años. Una vez alcanzado este punto se produce una pérdida progresiva de la masa ósea que suele ser muy lenta (alrededor del 0.5% por año en situaciones normales) y dura el resto de la vida. En el caso de las mujeres el pronóstico es mucho más desfavorable, en ya que su valor máximo de masa ósea alcanzado en la época adulta es inferior al de los hombres (hasta un 30-40% menos). 

A eso hay que añadir que cuando llega la menopausia, al cesar la producción de hormonas (estrógenos principalmente), algunas mujeres pueden sufrir una pérdida todavía más acelerada y rápida de masa ósea. Es la llamada osteoporosis postmenopáusica, el tipo más frecuente de osteoporosis. Afecta principalmente al fémur y a la columna vertebral. En el caso de la columna, a consecuencia del aplastamiento cuneiforme de los cuerpos vertebrales aparece el aspecto típico de "joroba de viuda", por la disminución simultánea de la altura corporal. Este fenómeno es mucho más común en mujeres que en hombres por el tema hormonal, de ahí su nombre.

HUESO; "EL TEJIDO VIVO"
El tejido óseo es un tejido vivo, es decir, los huesos de nuestro cuerpo van modificándose a lo largo de toda nuestra vida. Todos los huesos se van remodelando y regenerando continuamente gracias a la acción coordinada de los osteoclastos y osteoblastos, células que se encargan de la remodelación ósea, es decir, de mantener el equilibrio entre la destrucción y la creación de hueso.

Los osteoclastos son los responsables de la reabsorción ósea. Dicho de forma sencilla, son los encargados de destruir y reabsorber la matriz ósea. Los osteoblastos, por su parte son los encargados de la de la regeneración del hueso, son los sintetizadores de matriz ósea, por lo que están involucrados en el desarrollo y crecimiento de los huesos. Crean hueso nuevo.

Este mecanismo cíclico es vital y en condiciones normales, la pérdida ósea producida por la actividad osteoclástica es restaurada por la actividad osteoblástica generando hueso nuevo. El problema llega cuando ese equilibrio se rompe y da lugar  a un desequilibrio en el que se destruye más hueso del que se crea.
  • Osteoporosis tipo I: la actividad osteoclástica es mayor de lo habitual, por lo tanto se destruye más hueso del que se crea.
  • Osteoporosis tipo II: la actividad osteoblástica es menor de lo habitual, por lo que no se genera suficiente hueso nuevo.
Además de estas causas existen factores predisponentes que aumentan la probabilidad de desencadenar osteoporosis como por ejemplo; la falta de calcio en la alimentación, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, hábitos de vida sedentarios y la falta de actividad (inmovilizaciones). Además existen factores genéticos en relación a la raza; por ejemplo se sabe que a igual sexo y edad, la raza negra posee mayor masa ósea que la raza blanca o amarilla.

DIAGNÓSTICO
La densitometría ósea es la prueba diagnóstica más específica y veraz para determinar esta patología. 
Como su nombre indica esta prueba mide la densidad ósea, se realiza en los cuerpos vertebrales, en el cuello del fémur y el antebrazo. Los resultados de la prueba son comparados con un valor promedio basado en la edad, el sexo y la raza, entre otros parámetros.
La diferencia entre osteopenia y osteoporosis la marca la cantidad de densidad ósea presente. Si el nivel de densidad ósea de una persona, está ligeramente por debajo de un % "x" de la media de personas de la misma edad y sexo se habla de osteopenía: pequeña pérdida de masa ósea. No se considera una enfermedad, sino un signo de envejecimiento.
Sin embargo, si la pérdida de densidad ósea es más alta, ya hablamos de osteoporosis;  la densidad ósea está muy por debajo de la media de las personas del mismo sexo, edad y raza.

EPIDEMIOLOGIA
Densiometria
En España, aproximadamente 2 millones de mujeres sufren osteoporosis frente a 500.000 hombres, es decir, un 13% de la población femenina frente al 4% de la masculina. Además, de las personas que llegan a los 90 años, casi un 32% de las mujeres y un 17% de los hombres sufren una fractura de cadera a consecuencia de esta enfermedad.
La osteoporosis afecta principalmente, no exclusivamente, a personas mayores de 50 años; por tanto, el progresivo envejecimiento de la población española nos anuncia un aumento sustancial de esta enfermedad en los próximos años.

TRATAMIENTO
Una vez diagnosticada la osteoporosis, la forma principal de tratamiento es el uso de medicación para evitar o retardar la continua pérdida de hueso. El tratamiento médico más común es la terapia hormonal sustitutiva. Es habitual la prescripción de estrógenos en dosis bajas para recuperar los niveles hormonales perdidos con la menopausia o después de una intervención quirúrgica en la que se han retirado los ovarios.
La prevención juega un papel fundamental en la aparición de esta patología, por eso se recomienda, durante la adolescencia y la juventud (sobre todo en mujeres), tomar una cantidad adecuada de calcio, realizar ejercicio físico y suprimir el tabaco y el alcohol, con el fin de que se forme una buena cantidad de masa ósea.
En el caso de las mujeres, después de la menopausia, la disminución brusca en la producción de hormonas (estrógenos) puede acelerar la pérdida de masa ósea, con la alteración consiguiente del metabolismo de calcio. Por eso se recomienda a las mujeres con esta edad que incrementen en su dieta la ingesta de calcio. Los alimentos más ricos en calcio son por este orden; derivados lácteos (quesos y yogures), pescado (sardinas, cigalas, langostinos, gambas), frutos secos (avellanas, almendras), higos secos, garbanzos, leche de vaca, judías blancas...

La vitamina D ayuda y favorece la absorción de calcio por parte de nuestro organismo. Una exposición al sol de unos 30 minutos diarios es normalmente suficiente para que se produzca en la piel la cantidad necesaria de vitamina D, que permita la absorción intestinal del calcio. En caso de que esto no sea posible, por enfermedad, invalidez o por cuestiones climáticas, se deberá recurrir a alimentos naturales o medicamentos que proporcionen vitamina D.
El ejercicio físico es vital para mantener un buen nivel de masa ósea y un buen tono muscular sobre todo en extremidades inferiores, las más susceptibles de fractura. Por eso se recomienda un programa de actividad física que incluya de 30 a 60 minutos caminando 3-4 veces a la semana, pudiendo añadir deportes como la natación o el yoga.
Se deben suprimir los hábitos tóxicos nocivos para el hueso como el tabaco y el alcohol y evitar al máximo el riesgo de caídas.




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