miércoles, 9 de mayo de 2012

EFECTO PLACEBO


Es frecuente escuchar en el ámbito médico expresiones tales como " este tratamiento es placebo" o "los resultados que se han logrado han sido por efecto placebo". Pero en realidad; ¿Qué es un placebo? ¿En qué consiste el efecto placebo?
Placebo, proveniente del latín "placere", que significa "complacer". Si nos remitimos a la RAE, placebo es: "sustancia que, careciendo por sí mismo de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción".

Un placebo es una sustancia inocua, farmacológicamente inerte y biológicamente inactiva. Es decir, no presenta en su composición ningún componente activo y por lo tanto no tiene efectos secundarios, ni bioquímicos ni fisiológicos. Un placebo puede ser desde un caramelo, a una pastilla de sacarina, hasta una cápsula rellena de sal y se utiliza como tratamiento en determinadas situaciones para conseguir efectos positivos y curativos en ciertas personas enfermas.
Esta demostrado que el placebo es capaz de curar o provocar efectos paliativos en algunos pacientes enfermos, si estos NO saben que están recibiendo un medicamento falso y cree que es un medicamento "real". A este conjunto de efectos beneficiosos que provoca en el paciente se le conoce con el nombre de "efecto placebo".

Comúnmente se asocia la palabra "placebo" con la administración de un fármaco (pastillas, cápsulas o inyecciones), sin embargo, el efecto placebo se puede conseguir a través de cualquier técnica o procedimiento siempre y cuando el paciente piense o crea que lo que le están haciendo hará que su enfermedad mejore.
Podríamos definir el efecto placebo como: "la reducción de los síntomas y los efectos paliativos o curativos conseguidos como resultado de la percepción y creencia de los pacientes de estar recibiendo una intervención terapéutica"

¿CÓMO FUNCIONA?
El efecto placebo está constatado médicamente, pero hasta ahora no se sabía como operaba. Algunos estudios estiman que el poder del placebo oscila entre un 30-40%. Valores muy altos si se tiene en cuenta que no se está suministrando ningún medicamento real. El aspecto psicológico del placebo, particularmente el poder de la sugestión, es lo que se ha considerado hasta ahora para explicar su éxito.

Sin embargo, una investigación desarrollada por neurólogos de la Universidad de Michigan, ha descubierto los mecanismos cerebrales que explican, a nivel biológico, el efecto placebo.
La investigación se basa en un estudio publicado en 2005. Descubrieron que cuando una persona cree que va a tomar una medicina, su cerebro activa una región vinculada a la habilidad de experimentar un beneficio o recompensa, el núcleo accumbens, y segrega dopamina, provocando una sensación de placer y alivio del dolor. Demostraron así que el grado en que una persona responde a un tratamiento de placebo, está vinculado íntimamente a la actividad que registra el área del cerebro destinada a obtener un beneficio o recompensa.

ALGUNOS EJEMPLOS
Hablando del poder de la mente, me viene a la cabeza el caso las famosas pulseras "POWER BALANCE" de hace unos años. Seguro que las recordáis, unas pulseras de plástico de diferentes colores con una pegatina brillante en el medio. Los fabricantes aseguraban que mejoraban el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad. Cualquiera con unos conocimientos básicos de fisiología y biomecánica sabía que se trataba de un timo. Vimos como deportistas de élite, personajes famosos e infinidad de personas las llevaban, muchos de ellos aseguraban que los efectos eran reales, que se sentían mejor, más seguros...etc.
Finalmente, la empresa que las vendía tuvo que pagar millones de euros, por la lluvia de denuncias que recibió y se comprometió a admitir públicamente que engañó a sus clientes y que no podía demostrar que la pulsera tuviera propiedades beneficiosas más allá del efecto placebo.

Pues bien, una vez más aquí tenéis el poder de la mente, el efecto placebo. Si te aseguran que algo te ayudará y crees firmemente en ello, lo hará. Obviamente una pulsera no mejorará tu equilibrio y coordinación, pero si tu cerebro lo cree hará que te sientas más seguro, confiado y dispuesto a comerte el mundo.

En esta misma línea, podríamos citar multitud de técnicas y procedimientos "milagrosos", llevados a cabo por "magos, curanderos o santeros". Sorprendentemente algunos consiguen en sus pacientes efectos paliativos o curativos, la pregunta es; ¿Hasta qué punto es capaz de llegar el poder de la mente en el proceso de curación de una enfermedad? ¿El efecto placebo sólo funciona con enfermedades "sencillas" o leves como un resfriado o una gripe, o sería capaz de generar efectos beneficiosos en otro tipo de enfermedades más graves?
Lo cierto es que el cerebro juega un papel muy importante en cualquier proceso de recuperación y los resultados pueden variar mucho dependiendo de si el paciente cree o no cree en las técnicas que le están aplicando.

En 1978, se demostró que la actitud del médico y la forma de comunicarse con sus pacientes, tiene una influencia notable en la curación del mismo. Esto puede deberse a la actitud tranquilizadora que un mensaje positivo puede ejercer sobre las personas. Y no es para menos, ya que el simple hecho de dar un diagnóstico (aunque sea falso), mejora los resultados. Así lo demostró un estudio que reunió a 200 personas con síntomas poco definidos y sin ningún diagnóstico médico.
Se formaron dos grupos, a uno de ellos se les dejo que no sabían que es lo que tenían, y a otros se les daba un diagnóstico. Al final del estudio, un 64% de los que recibieron un diagnóstico preciso mejoraron. Sin embargo, en el otro grupo, la tasa de mejora fue del 39%. (British Medical Journal, 1987). Estos resultados muestran que una actitud positiva, amistosa y tranquilizadora de quien te trata es más efectiva que una relación fría y formal.

Otro estudio llevado a cabo en 1999 en Suecia puso a prueba las operaciones placebo. En él, se implantó un marcapasos a un grupo de pacientes con cardiomiopatía hipertrófica obstructiva. Los investigadores distribuyeron de manera aleatoria a 81 pacientes en dos grupos. A un grupo le aplicaron el marcapasos apagado (obviamente sin decírselo), y al otro grupo encendido. Los resultados fueron que, los pacientes con el marcapasos encendido mejoraron (logicamente), pero lo sorprendente es que los pacientes que lo tenían apagado, experimentaron durante ese período, una mejoría en dolores de pecho, disnea y palpitaciones. Además disminuyeron su gradiente del flujo de salida del ventrículo izquierdo de manera significativa. (American Journal of Cardiology.1999).

Otro caso famoso es el presentado por el cirujano Bruce Moseley en la revista "New England Journal of Medicine" de la Facultad Médica de Baylor en el año 2002. Con el fin de evaluar la eficacia de la cirugía de rodilla para eliminar los dolores de la artrosis se hizo el siguiente experimento:

Se tomaron 180 pacientes que se distribuyeron en tres grupos. Los tres grupos pensaban que a todos se les haría la misma operación para eliminar el dolor de rodilla. Al primer grupo se le rebajó el cartílago, al segundo grupo se le limpió la articulación de la rodilla para eliminar el material que estaba provocando la inflamación (ambos tratamientos constituyen el método estándar que se sigue en la artrosis de rodilla).
Al tercer grupo se le realizaba una "cirugía placebo". Se les practicaban tres cortes y el doctor hablaba y actuaba como si estuviera operando, pero sin hacer absolutamente nada. Al cabo de 40 minutos se les cosían los cortes como si hubieran sido operados. Los resultados fueron sorprendentes. Tal y como se esperaba los dos primeros grupos mejoraron, pero el tercer grupo mejoró tanto como los otros dos.

¿QUÉ INFLUYE EN EL RESULTADO FINAL?
Se sabe que hay numerosos factores que desempeñan un papel importante en el éxito o fracaso del efecto placebo. Por ejemplo las características propias del pacebo; el tamaño, precio, forma o color.
Un estudio de la Universidad de Amsterdan ha demostrado que para las personas, las píldoras de colores tienen más efecto placebo que las blancas, que dos pastillas son mejor que una, que cuanto más grandes sean, más efecto placebo, o que las inyecciones tienen más efecto que las pastillas. La eficacia de las terapias aumenta entre un 25 y un 75% si se dice que el tratamiento es muy efectivo, moderno y complicado de aplicar. Pero por encima de pastillas, inyecciones, cremas o terapias siempre están las máquinas y cuanto más grande, moderna y compleja sea mejor.

También juegan un papel muy importante las características de los síntomas o de la enfermedad, la relación médico-paciente, el tipo de paciente y el nivel cultural del mismo. El ambiente físico de la situación curativa también puede influir, ya que muchos pacientes ponen su atención en el aspecto general de la consulta; iluminación, color, instumentación...etc.

CONCLUSIÓN
Aunque estos hechos resultan increíbles y ponen en relevancia la capacidad que tiene nuestra mente para inducir una respuesta positiva (o negativa), no debemos olvidar que pese a sus efectos beneficiosos, el placebo no es un "medicamento real". Por eso, debemos optar siempre por aquellas terapias que hayan demostrado tener un efecto mayor que el placebo. Exigir un efecto terapéutico contrastado y mediado por una actividad fisiológica real y no por una actividad terapéutica condicionada por nuestra propia fe. Ya que de otra forma, podría ser peligroso, al suponer un retraso en el uso de terapias efectivas, en enfermedades en las que el tiempo que tardemos en tratarlas correctamente puede ser decisivo en el resultado final.



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