miércoles, 26 de septiembre de 2012

HABLEMOS DE ARTROSIS


La artrosis es un trastorno crónico y degenerativo del cartílago articular. El desgaste es más frecuente en articulaciones que soportan peso como las rodillas, caderas o columna vertebral. Sin embargo también se produce como consecuencia de un uso repetido y/o excesivo de algunas articulaciones por lo que también es muy común en manos y muñecas.

¿QUÉ ES EL CARTÍLAGO ARTICULAR?
Se trata de un tejido elástico y resistente que recubre los extremos óseos de las articulaciones e impide su roce directo evitando el desgaste. Está compuesto por un 60-80% de agua, 20-40% de matriz extracelular (fibras de colágeno y proteoglicanos) y un 2% de células propias llamadas condrocitos. Se trata de un tejido avascular, es decir, carece de vasos sanguíneos, por lo que se nutre por difusión pasiva del líquido sinovial y el hueso subcondral (este último sólo en cartílago joven). El movimiento de la articulación juega un papel fundamental, ya que las fuerzas de compresión-descompresión favorecen la nutrición del cartílago mediante la renovación del líquido sinovial. Se trata también de un tejido aneural, es decir, no está inervado, no tiene terminaciones nerviosas, por lo que no duele.

La función del cartílago articular es amortiguar los impactos que recibe la articulación y favorecer el movimiento suave de la misma sin que exista fricción entre los extremos de la articulación.
El proceso degenerativo del cartílago es inevitable y aumenta con la edad, aunque existen muchos factores desencadenantes (alteraciones mecánicas, factores metabólicos, peso, ámbito laboral, deportes...) que influyen en la velocidad de degeneración. A medida que se va desgastando, se va haciendo más delgado, produciendo grietas en su superficie y exponiendo así a un continuo roce a los huesos que forman la articulación.

La degeneración puede terminar destruyendo completamente el cartílago, lo que provocará un roce continuo entre los huesos al realizar cualquier movimiento y generará dolor ( no es el cartílago lo que duele, sino el hueso subcondral, ricamente irrigado e inervado), también es habitual que aparezca crepitación en la articulación.

¿SE PUEDE EVITAR?
La artrosis es un proceso degenerativo, el cartílago articular se va desgastando progresivamente por efecto natural del movimiento, de las continuas cargas, presiones e impactos a los que se ve sometido durante toda nuestra vida. Frenar su progresión es muy difícil, sin embargo, se pueden tomar algunas medidas y evitar algunas otras encaminadas a ralentizar su desarrollo, mejorar la calidad de vida y sobre todo disminuir el dolor.
  • Corregir alteraciones mecánicas
Igual que ocurriría con una rueda de un coche que estuviera desviada, cualquier alteración en el eje normal de la articulación afectará negativamente en su proceso de envejecimiento o desgaste. Es obvio que una pequeña desviación o rotación en el eje de la rodilla o la cadera por ejemplo, hará que el cartílago y el resto de estructuras adyacentes de la articulación, se desgasten y se deterioren más rápido que otras.
  • Reducir el peso corporal
Cuanto mayor sea nuestro peso corporal, más peso deberán soportar las articulaciones de las extremidades inferiores (cadera, rodilla y tobillo) y más desgaste sufrirán. El sobrepeso es uno de los factores desencadenantes más importantes. Las personas que tienen un sobrepeso de un 20% tienen de 7 a 10  veces más riesgo de padecer artrosis de rodilla.
"Por cada 1 kg de peso perdido, se reducen 4 kg de fuerza compresiva y un aumento de la funcionalidad de la articulación de la rodilla". Messier, 2005
  • Practicar ejercicio moderado
El ejercicio físico es muy importante ya que cumple una doble función. Por un lado, ayudará a disminuir el peso corporal y por otro lado ayudará a la nutrición del cartílago. Como he comentado anteriormente, los movimientos de nuestro cuerpo generan fuerzas de compresión-descompresión que favorecen el llenado y vaciado del líquido sinovial que nutre al cartílago. Es un proceso similar al que ocurre cuando apretamos una esponja en un recipiente de agua. 
El ejercicio físico es fundamental tanto para mantener la movilidad de la articulación como para mantener las capacidades físicas óptimas de los elementos que la forman (musculatura, sistema ligamentoso, tendinoso...).
  • Evitar deportes de alto impacto
Los ejercicios que implican una excesiva tensión, pueden acelerar el proceso degenerativo del cartílago articular. Actividades como saltar o correr parecen estar ligados directamente a un mayor desgaste de la articulación de la rodilla. Los deportes de contacto como el fútbol, el rugby o el baloncesto son, frecuentemente, uno de los factores que desencadenan la enfermedad, debido a las continuas cargas e impactos que sufren las articulaciones durante los saltos y carreras. Según un estudio publicado en la revista "Arthritis and Rheumatism", el 29% de los futbolistas de élite, el 31 % de los levantadores de pesas y el 14% de los corredores tienen riesgo de padecer artrosis por la practica deportiva a un alto nivel, las lesiones y el sobreuso de la articulación. 
En personas con artrosis, el ejercicio moderado es el más adecuado. Es preferible practicar actividades de bajo impacto como caminar, montar en bicicleta o nadar. Es conveniente utilizar zapatillas de deporte con un buen acolchado durante la práctica deportiva, para amortiguar los golpes del pie sobre el terreno y reducir el impacto sobre el resto de las articulaciones.
  • Evitar cargar objetos pesados
Es importante mantener una buena higiene postural, saber cómo debemos sentarnos correctamente (click aquí) y cómo levantar objetos sin riesgo de lesiones (click aquí)

¿REGENERACIÓN DEL CARTÍLAGO?
La capacidad de regeneración del cartílago articular es mínima, por no decir nula. Es un tejido avascular, aneural y alinfático. Ante una lesión en el cartílago, el objetivo que se busca es crear un tejido nuevo que se integre de forma totalmente armónica con el resto de tejidos que forman la articulación y cuyas características sean similares a las del cartílago original, con una superficie de fricción articular prácticamente lisa sin roce alguno. 
Hoy por hoy la intervención quirúrgica más utilizada con diferencia en el tratamiento de la artrosis es la artroplastia. Se trata de sustituir o reemplazar parte o toda la articulación dañada por una prótesis artificial. Una operación rápida, sencilla y con una fácil recuperación en la mayoría de los casos.

En las últimas décadas se han desarrollado diversos procedimientos quirúrgicos destinados a reparar las lesiones del cartílago. El Dr. Antonio Ríos Luna, especialista en traumatología y cirugia ortopédica afirma que "la utilización de condrocitos y otras células, combinadas con el desarrollo de nuevas tecnologías como la ingenieria de tejidos y la terapia génica, pueden hacer que un un futuro a corto o medio plazo, se pueda llegar a conseguir la regeneración definitiva de las lesiones del cartílago". 
Explicadas brevemente, estas son algunas de las más utilizadas:

1. PRIDE
Se trata de realizar pequeñas perforaciones en el hueso subcondral sano, para de esta forma estimularlo y permitir la formación de fibrocartílago, a través de las células madre pluripotenciales del hueso situado debajo del cartílago dañado.

2. MICROFRACTURA
Se realiza un curetaje del cartílago, es decir, se "raspa" todo el cartílago dañado hasta llegar a la última capa que limita con el hueso. A continuación, se realizan agujeros de unos 3 milímetros en el hueso. Esto produce un defecto artificial que producirá una hemorragia, la cual contiene células que pueden crear nuevo cartílago, aunque con propiedades biomecánicas diferentes al original, en la superficie de la articulación.

3. MOSAICOPLASTIA
ejemplo de mosaicoplastia
Recientemente se han propuesto otros métodos que no dependen tanto de la respuesta regenerativa y del reclutamiento de las células madre (como los dos anteriores), sino del autoinjerto. Esta técnica consiste en obtener varios cilindros de cartílago de zonas sanas donde no sea tan necesario y trocito a trocito ir implantándolos en la zona lesionada hasta cubrir toda la superficie. Hay que señalar que esta técnica no podrá ser utilizada si la superficie dañada es de gran tamaño. Otra dificultad añadida es la de conseguir reproducir la forma exacta y la curvatura de la superficie en concreto.

4. ACI
Se trata del "cultivo autólogo de condrocitos". En este caso, el paciente "se dona" a sí mismo cartílago intacto, el cual se reproduce mediante cultivo en un laboratorio (6 semanas) y después se implanta en los puntos dañados de la articulación. El principal inconveniente de esta técnica es el elevado coste económico y la necesidad de realizar 2 intervenciones. Una para extraer las células del cartílago de un punto sano, y otra para volver a implantarlas.  

Los factores que influyen a la hora de decantarse por una técnica u otra son entre otros: el tamaño y localización de la lesión, el nivel de actividad deportiva y laboral, el coste económico del procedimiento y las expectativas individuales en relación al resultado

2 comentarios:

  1. MUY BUENO SU ESCRITO, AGRADECIMIENTOS POR COMPARTIR SUS CONOCIMIENTOS, FELICITACIONES POR SU FORMA DE NARRAR DE MANERA FACIL Y CONCISA. EXITOS

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