martes, 19 de febrero de 2013

LA MENTIRA DE LA HOMEOPATÍA


La homeopatía es probablemente el tipo de terapia alternativa más utilizada en todo el mundo. Entiéndase como terapia alternativa; "todo procedimiento empleado con el fin de curar a las personas, pero cuya efectividad no ha sido probada consistentemente y carece de evidencias científicas que apoyen su eficacia". La homeopatía fue inventada por el médico alemán Samuel Hahnemann en 1810, como una forma de mejorar el espíritu vital del cuerpo.

¿CÓMO NACE LA HOMEOPATÍA?
Para hablar de sus orígenes, tenemos que regresar de vuelta a principios del siglo XIX, cuando no existía la medicina con bases cientificas, los médicos eran todavía practicantes más bien mágicos, algunos conceptos como la higiene no existían y las nociones de anatomía estaban, en muchos aspectos, donde las había dejado Leonardo Da Vinci.

Esta técnica nace de las ideas de Christian Friedrich Samuel Hahnemann, al ver que en su época, la medicina causaba más sufrimientos que beneficios a los pacientes. No le faltaba razón en eso, pero no debemos olvidar nunca el contexto en el que se encontraba. En aquellos años, la medicina se basaba todavía en la teoría hipocrática de "los humores", y se creía que había que sacar del cuerpo aquello que "estaba mal" (sangre, bilis, etc). Las herramientas principales que se utilizaban eran las sangrías y las purgaciones, que ocasionaban graves daños a los enfermos. Como consecuencia, creó una técnica alternativa, más benigna y menos agresiva; la homeopatía.

Para los que no sepáis en qué consiste, en pocas palabras, se trata de coger una sustancia (principio activo), que provoque los mismos síntomas que genera la enfermedad que queramos curar y diluir esa sustancia sucesivas veces, hasta que, en muchos casos, ya no queda ni rastro de la sustancia original, sólo agua. Agitar vigorosamente la mezcla y esperar a que la memoria del agua haga el resto.

LA "LEY DE LA SIMILITUD" DE HAHNEMANN
Hahnemann se basó en su premisa fundamental de "lo similar, cura lo similar", es decir; "los síntomas que origina una sustancia tóxica, pueden ser curados con un remedio preparado con la misma sustancia tóxica", siguiendo el principio enunciado como "similia, similibus curantur". Por ejemplo; si la cafeína te produce insomnio y tu quieres tomar homeopatía para curar el insomnio, te darán cafeína o un derivado de la cafeína pero diluido sucesivamente en agua.

El propio Hahnemann, reconocía que la idea de emplear sustancias que producen síntomas similares, se le ocurrió cuando, al tomar una infusión de corteza de cinchona, experimentó en su cuerpo, síntomas parecidos a los de la malaria. Enfermedad que se trataba entonces precisamente con corteza de cinchona, rica en quinina. Irónicamente, hoy se sabe que lo que le pasó a Hahnemann es que era alérgico a la quinina.

Basado en su observación personal, Hahnemann se abalanzó a afirmar sin ninguna lógica científica que "lo similar, cura lo similar". La "ley de la similitud" es por lo tanto, una afirmación no demostrada científicamente, que carece de base teórica y experimental, y que se toma como axioma en la homeopatía. Por consiguiente, no constituye una ley natural ni fundamento científico válido. Tal despropósito, equivale por ejemplo, a recomendar tratar la diabetes, ingiriendo azúcar.

LA "LEY DE LOS INFINITESIMALES"
La segunda teoría en la que se basa la homeopatía es; "cuanto más diluida esté la sustancia, más potente es". Es decir, cuanto más pequeña es la dosis de la sustancia administrada, mayores son los efectos que produce. Para ello, lo que se hace es diluir la sustancia activa sucesivas veces en agua, hasta que en muchos casos, ya no queda ninguna molécula de la sustancia primera, lo único que tenemos es agua.

Hahnemann creía que dosis muy pequeñas de estos medicamentos, causaban poderosos efectos curativos, dado que al reducir las dosis consumidas, iban desapareciendo los síntomas que producían. Algo perfectamente comprensible, pero que Hahnemann, evidentemente, interpretó de forma errónea De hecho, pensaba que su potencia se vería afectada por una agitación metódica y vigorosa del preparado (él utilizaba su Biblia para golpear el recipiente que contenía la mezcla).

¿CÓMO SE PREPARA UN PRODUCTO HOMEOPÁTICO?
Aunque a veces se emplean otros grados de dilución, la forma más habitual de preparación de es la siguiente; se toma 1 ml de la sustancia original (tintura madre) y se mezcla con 99 ml de agua u otro disolvente. Así se obtiene una dilución 1CH, es decir, en esta primera mezcla, la sustancia original solo representa el 1%, el 99% restante es agua. A continuación, se coge 1 ml de ese producto obtenido y se vuelve a mezclar con otros 99 ml de agua, así se consigue una dilución 2CH. Y así sucesivamente. Cada vez que se hace una dilución, "se tiene que sacudir vigorosamente el preparado para hacerlo activo", es lo que se conoce como "dinamización".

Como se puede deducir del apartado anterior, cada vez que se realiza una de estas mezclas o diluciones, la sustancia original queda diluida 100 veces más en el preparado final, y así una y otra vez. Según las leyes de la homeopatía, cuando más diluido esté el producto inicial, más potente será. De este modo, una dilución 30CH, será mucho más potente que una dilución 12CH.

Para hacernos una idea de lo que significa, una dilución 6CH, quiere decir que la sustancia ha sido diluida mil millones de veces, lo que equivale a una gota de la sustancia original diluida en 20 piscinas de agua. Una dilución 12CH, equivale a una gota disuelta en todo el océano atlántico, y una 15CH, a una gota de la sustancia original en todos los océanos del mundo.
¿A qué equivale entonces una dilución tan típica en homeopatía como es la 30CH? Para entenderlo podemos rescatar el ejemplo planteado por Ben Goldacre en su libro "Bad Science":
"Imagina una esfera de agua con un diámetro de 150 millones de kilómetros (la distancia entre La Tierra y el Sol). Imagina una esfera de ese tamaño, con una molécula de una sustancia disuelta en ella: eso es una dilución 30CH". (Para los pedantes, una dilución de 30.89CH).

NÚMERO DE AVOGADRO
Avogadro fue un físico italiano (1776-1856), que formuló la llamada ley que hoy lleva su nombre, que dice que: "volúmenes iguales, de gases distintos, bajo las mismas condiciones de presión y temperatura, contienen el mismo número de partículas". Es decir, el número de moléculas presentes en un mol de cualquier sustancia, bajo condiciones normales, es igual para todas: aproximadamente 6.023 x 10^23 moléculas.
¿Y qué tiene que ver eso con la homeopatía?

Simple. La homeopatía basa sus leyes en la dilución y ultra-dilución del principio activo, superando en la mayoría de los casos, el límite físico impuesto por el Número de Avogadro. Mediante un cálculo aritmético, se sabe que cualquier dilución superior a 10^24, o lo que es lo mismo, una dilución 12CH, elimina cualquier traza del principio activo que se ha diluido. Deja de existir molécula alguna detectable de la sustancia inicial. Es, en otras palabras, simplemente agua. Y ya no digamos, un preparado tan frecuente en homeopatía como el 30CH (10^60), o los que llegan a 200CH (10^400), muy por encima de los 12CH en los que, según las leyes de la química, ya no hay ni una sola molécula de la sustancia original. El número de moléculas de principio activo es igual a cero. De hecho, según la homeopatía, cuanto más diluido, más potente. Es decir, cuanto menos rastro quede de la sustancia, más efectivo.

Es evidente, que los principios de la homeopatía contradicen las leyes de la farmacología, la física y la química, ya que a menudo se emplean disoluciones en las que no queda nada de la sustancia original. La acción que pueda generar en nuestro cuerpo ya no es responsabilidad de las moléculas (inexistentes) del principio activo, porque las únicas moléculas que persisten son las del agua.
¿Entonces..., cómo actúa la homeopatía? Según sus practicantes, gracias a la "memoria del agua". Un misterioso fenómeno que le confiere propiedades extraordinarias, según el cual, el agua recuerda las propiedades de aquella sustancia con la que ha estado en contacto antes de pasar a ser un producto homeopático.

LA MALA MEMORIA DEL AGUA
Según Hahnemann, el efecto curativo se produce, no por la sustancia que (no) hay disuelta, sino porque de algún modo, el proceso de dilución y golpeteo, transmite al agua el "efecto curativo" de la sustancia. Empleando un lenguaje más moderno, los homeópatas hablan del "efecto memoria" del agua, que recuerda los efectos de la sustancia con la que estuvo en contacto durante el proceso, antes de pasar a ser un producto homeopático.

El biólogo marino Vicente Prieto cree que; "con la homeopatía estamos hablando más de magia que de ciencia".  Nos recuerda que el agua no surge de la nada, sino que tiene un ciclo en el que pasa por la atmósfera, se filtra por las rocas y entra en contacto con miles de sustancias. Él se pregunta: "¿Es que sólo recuerda los buenos elementos con los que ha estado en contacto en un momento determinado?"Curiosamente, el agua que se ofrece como tratamiento no recuerda las vejigas en las que se guardó, ni las sustancias químicas, ni los contenidos de las alcantarillas con los que estuvo en contacto".

"Pensar que el agua tiene memoria y que, además puede seleccionar aquello que más le conviene al enfermo, resulta alucinante. Es concederle al agua, memoria, bondad, inteligencia y conocimientos médicos. Si al agitar un vaso, se activasen los compuestos con los que ese agua ha tenido contacto (incluidos venenos y productos radiactivos), caeríamos fulminados tras beberlo", sentencia Prieto.

El  único estudio publicado al respecto, fue el del Dr. Jacques Benveniste y resultó ser un fraude. De hecho, él ha sido la única persona en el mundo que ha ganado dos premios Ig Nobel (galardones con los que se distinguen las investigaciones más absurdas y ridículas). El biólogo francés fue reconocido con este premio en 1991, "por su persistencia en convencer a los demás de que el agua es un líquido inteligente, capaz de recordar compuestos químicos, incluso cuando toda huella hubiese desaparecido de su seno". Y en 1998, por su artículo "Transatlantic Transfer of Digitized Antigen Signal by Telephone Link" (Transferencia Transatlántica de señales digitalizadas de antígenos por línea telefónica), que le valió su segundo Ig Nobel.
Los posteriores intentos por demostrar la "memoria del agua", han sido inútiles.

EFECTO PLACEBO Y REGRESIÓN A LA MEDIA
El acto de curar a un enfermo es, ciertamente, un asunto peliagudo. La experiencia nos ha demostrado que la relación causa-efecto no siempre está clara. En la curación de una persona pueden influir muchos factores que debemos tener en cuenta, como son: factores psicosociales, el efecto placebo, la curación espontánea y la regresión a la media. Algunas terapias alternativas, que no son capaces de demostrar científicamente su efectividad, utilizan estos factores para convencer a los pacientes de su eficacia.

Cualquier acontecimiento, situación o estado anímico que sea "anormal", tiende a lo largo del tiempo, a volver a ser "normal", independientemente de lo que se haga en el camino. Es lo que se conoce como "regresión a la media".
Cuando estamos bajo el yugo de un padecimiento, y el dolor o la patología está en su máximo auge, éste solo puede atenuarse tarde o temprano. Bien es cierto, que esto no ocurre en todas las enfermedades, claro está, pero si en muchas. La cuestión es que las personas, solemos tomar las medidas contra nuestra dolencia, cuanto ésta se encuentra en su peor momento, es decir, cuando generalmente sólo puede tender a la mejoría. A partir de ese momento, asociamos la mejoría, con la medida que hayamos tomado, ya sea homeopatía, medicina tradicional o cualquier otra cosa.

Si hablamos del efecto placebo, la cosa se complica. Recordemos que el placebo, estudiado y demostrado a lo largo de los años, es; "sustancia o técnica que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si éste la recibe convencido de que posee realmente tal acción".
La comunidad científica, siempre ha asociado los supuestos beneficios de la homeopatía, con el efecto placebo. La respuesta de los homeópatas no se hace esperar. Afirman que la homeopatía funciona en animales o niños pequeños, en los cuales, según ellos, el efecto placebo no tiene lugar. Dejando a un lado la cuestión de si es eficaz o no; ¿Es cierto que el placebo no se da en bebés y animales?

En los últimos años se han publicado varios estudios que parecen indicar que el efecto placebo también influye en estos casos. ¿Hasta qué punto interfiere, en la respuesta de un bebé, la actitud de sus padres a la hora de administrarle una sustancia? ¿Cuánto se dejan influenciar por las expectativas o esperanzas de los que están a su alrededor?
Es cierto que el nivel cognitivo de un animal o un bebé no les permite ser conscientes directamente de lo que está pasando, pero si de manera indirecta. Ambos son perfectamente conscientes de los cuidados y de la atención que muestran sus padres o dueños hacia ellos, cuando están enfermos y les dan algo para que mejoren. Al final, terminan asociando que lo que les están haciendo les curará de una manera u otra.
En mi opinión, hacen falta más estudios y más investigaciones en esta línea. Pero creo que la forma en la que nos dirigimos a ellos, el tono de nuestra voz, la forma de tocarlos, cómo nos comportamos con ellos, nuestra respiración y en definitiva, la manera en la que interactuamos con ellos cuando están enfermos y queremos que se curen, influirá de manera decisiva en el resultado final.

A pesar de todo esto, la posición de la comunidad científica a día de hoy es clara; "la homeopatía no ha sido capaz de demostrar por medios objetivos y estudios válidos, una efectividad mayor que el efecto placebo". En 2005, la prestigiosa revista médica "The Lancet", publicó un trabajo basado en un meta-análisis de 110 ensayos clínicos, que contenía la inequívoca conclusión de que los efectos clínicos de la homeopatía se debían únicamente al efecto placebo.

La regresión a la media, el efecto placebo e incluso la curación espontánea, son variables que se tienen muy en cuenta antes de sacar al mercado cualquier fármaco. ¿Cómo podemos saber si algo es realmente efectivo o si los beneficios que provoca se deben a alguna de estas variables?
Sometiéndolo a ensayos clínicos.

ENSAYOS CLÍNICOS
Para demostrar la eficacia de cualquier sustancia, ya sea medicina tradicional o alternativa, ésta tiene que ser sometida a largos y rigurosos ensayos clínicos y demostrar que su efecto es superior al del efecto placebo.
En cualquier investigación de un fármaco, se emplean los llamados ensayos a ciegas o enmascarados, en los que los participantes no saben si pertenecen al grupo experimental o al grupo de control. Es una herramienta básica para prevenir el sesgo, consciente o inconsciente, en una investigación. Es decir, para que las expectativas de los participantes no contaminen los resultados.

Para ello se utilizan ensayos de doble ciego. Ni el experimentador que la da, ni el individuo que la recibe, sabe si lo que tiene entre manos es el fármaco o el placebo. También se utilizan ensayos de triple ciego, en los cuales, el estadístico que interpreta los resultados tampoco sabe a qué grupo pertenecen los datos que está analizando. A veces el triple ciego se utiliza para indicar que cada uno de los investigadores involucrados en el protocolo, trabajan a ciegas. La clave que identifica a los sujetos y al grupo que pertenecen, no se revela hasta que el estudio ha concluido.

Hasta la fecha, la homeopatía no ha conseguido superar ningún ensayo de estas características y demostrar su supuesta eficacia, más allá del efecto placebo.

Juan Carlos Corbalán, médico y doctor en Farmacia, para quien la homeopatía sólo es placebo, afirma; "la forma más fácil de demostrar su inutilidad es el suicidio homeopático". En una ocasión, una veintena de científicos belgas, lo promovió como protesta porque las aseguradores del país, incluyeran la homeopatía entre sus servicios médicos. Ingirieron en grupo una dosis infinitesimal (y, por tanto, muy potente según los principios homeopáticos) de un cóctel de venenos: belladona, arsénico, veneno de serpiente... No les pasó nada.

Esto mismo pasó recientemente en España (Julio 2014), donde el Ministerio de Sanidad pretende regularizar la venta de productos homeopáticos como medicamentos. Como protesta a esta nueva medida, se llevó a cabo en numerosas ciudades del país, un movimiento llamado "No Sin Evidencia", donde los asistentes realizaron un "suicidio homeopático colectivo" (pincha aquí), para demostrar que realmente la homeopatía no funciona. El proceso del suicidio era bastante sencillo, cada una de las personas que participaron se tomó nada más y nada menos que una caja entera (40 comprimidos) de Sedatif PC, un somnífero homeopático comercializado por Boiron, uno de los mayores fabricantes de homeopatía del mundo. Tras la ingesta de tan mortal sustancia, como era de esperar, no pasó absolutamente nada.

DOS SIGLOS ESTANCADA
Puede que lo de Hahnemann fuese una equivocación, una teoría errónea fruto de la ignorancia de su tiempo, como tantas otras. De hecho, el gran éxito inicial de la homeopatía se debió a que era mucho menos agresiva que las prácticas médicas que se utilizaban en aquella época. Pero puede que la homeopatía no curase, sino que simplemente evitaba que las prácticas salvajes que se utilizaban en medicina, perjudicaran a los enfermos. Mejor dar agua, que dejar morir desangrado al paciente. Esto permitía, que los procesos curativos naturales de los enfermos, pudieran funcionar sin interferencias.

El problema vino a lo largo del siglo XIX, cuando la medicina se desarrolló en las líneas del conocimiento científico y la homeopatía optó por quedarse anclada en el mundo medieval de los humores, las sucusiones y el "espíritu inmaterial" de las sustancias de Hahnemann. Y ahí se ha quedado.

Mientras tanto, Louis Pasteur postulaba una teoría de la enfermedad que sustituía satisfactoriamente a la teoría de los humores: la de los gérmenes patógenos. Según la cual, toda enfermedad infecciosa tiene su causa en un germen. Esta sencilla idea representa el inicio de la medicina científica, al demostrar que la enfermedad es el efecto visible de una causa que puede ser buscada y eliminada mediante un tratamiento específico.

Sin embargo, el concepto homeopático de enfermedad difiere del de la medicina, ya que la homeopatía considera que la raíz del mal es espiritual (energético), en vez de físico. De hecho, para Hahnemann, la enfermedad no era causada por ningún agente físico o patógeno, sino por la falta de armonía con la "fuerza vital". Y no es que yo me lo invente, lo decía él mismo: "es inherentemente imposible conocer la naturaleza interna de los procesos de la enfermedad". Para expresar la inexistencia de dichos agentes, se preguntaba; "¿Ha visto alguien alguna vez la materia de la gota, o el veneno de la escrófula? Unas décadas después, se descubrió que el urato monosódico es "la materia de la gota" y que la bacteria Mycobacterium tuberculosis, es "el veneno de la escrófula".

Luego la fisiología nos fue enseñando que otras enfermedades se deben a desarreglos funcionales del cuerpo, funcionamientos incorrectos, falta de algunas sustancias, exceso de otras, etc. Y aprendimos a tratar muchas de esas enfermedades. La anatomía nos vino a explicar cómo muchas otras enfermedades son ocasionadas por malformaciones o problemas anatómicos, como una aorta bifurcada o una espina bífida, y aprendimos a tratarlas.
Pero los homeópatas seguían en la teoría de los humores, las sucusiones, el "espíritu inmaterial" de las sustancias de Hahnemann.

En resumen, la homeopatía y sus argumentos se quedaron anclados en 1810, y doscientos años después, nadie ha logrado comprobar una sola vez, que diluir pequeñas sustancias activas en agua, tenga efectos positivos sobre un paciente. Me refiero a estudios e investigaciones, no a anécdotas personales.

Los practicantes de la homeopatía insisten en resaltar que sus productos son mejores que los medicamentos tradicionales, porque no son agresivos, no producen efectos secundarios y tampoco interaccionan con ningún otro medicamento.
Lógico. No hay principio activo, luego no hay interacción posible con nada. ¿Cómo va a producir efectos secundarios el agua?

Yo me pregunto; ¿Cuando un homeópata tiene apendicitis qué hace? Seguramente, si aprecia su vida, irá al médico para que lo anestesie (con sustancias que no causan que se despierte, sino que se duerma), le extirpe el apéndice antes de que explote y muera, y le recete antibióticos para que la herida no se infecte (con los "inexistentes" gérmenes patógenos).

Un médico, profesor de la Universidad nos dijo una vez: "la suerte que tienen los médicos es que aproximadamente el 80% de las enfermedades se curan solas, o mejor dicho, las cura el cuerpo y el tiempo. Con lo que hay que tener cuidado con el 20% restante".
La cuestión es que la mayoría de los casos que se suelen utilizar para "demostrar" la eficacia de estos productos, son enfermedades leves, de las del 80%. Una gripe, un resfriado, una diarrea, una gastroenteritis...etc. Pero no se engañen, son afecciones que el cuerpo se encarga de "curar" con más o menos tiempo sin necesidad de ayudas externas. Como decía aquel; "la gripe se cura en siete días con medicación, y sin medicinas en una semana".

Pero si hablamos de "enfermedades graves", de las de ese otro 20%, como puede ser un cáncer, entonces si, parece que la mejor opción es ir al médico antes de que sea demasiado tarde. Puede que aquí se encuentre el peligro potencial de las terapias alternativas no demostradas científicamente. Debido al retraso o incluso al abandono o el rechazo del paciente a la hora de aplicar un medicamento eficaz, lo que en algunas patologías graves puede ser decisivo en el resultado final. Por su puesto que la homeopatía no hace daño, el agua con azúcar no hace daño, el daño potencial que puede generar es que una persona retrase o abandone un tratamiento eficaz para su enfermedad, creyendo que la homeopatía le curará.

CONCLUSIÓN
Antes de posicionarnos a favor o en contra de algo, primero pensemos y nos informemos sobre lo que estamos haciendo, y en cómo se supone que actúa lo que estamos tomando sobre nuestro organismo. No hay que dejarse llevar por el "pues a mi tía le funcionó", o "si se ha utilizado durante tantos años será que funciona"...etc. La cuestión no es si crees o no crees, es decir, no es una cuestión de fe. Lo que ocurre es que todavía no se ha demostrado de forma científica su eficacia más allá del efecto placebo.
Cualquier medicamento real tiene que pasar por numerosos estudios científicos y numerosas y costosas pruebas que garanticen su eficacia antes de salir al mercado. Sin embargo, la homeopatía se salta todas ellas y llega directamente a las farmacias, y cada vez con más fuerza. Yo mismo hace un par de días fui a la farmacia cualquiera de Barcelona buscando un medicamento y lo primero que me ofrecieron fue homeopatía (os hubiera gustado ver la cara que puse). Tampoco es de extrañar encontrarse en los escaparates de cualquier farmacia con cosas como esta; "al primer síntoma; homeopatía".

Con estas líneas no pretendo criticar, ofender, ni convencer a nadie de nada. Mi intención ha sido analizar el origen de esta técnica y las leyes y argumentos sobre las que se rige. A partir de aquí, cada uno es muy libre de pensar, creer y elegir lo que quiera. Son miles de personas las que lo han utilizado alguna vez en su vida y según algunos aseguran que les ha funcionado. ¿Quién es nadie para decirles que no funciona, que su mejoría no se debe a la homeopatía?
Puede que hagan falta más estudios e investigaciones (no lo creo). Quizá dentro de unos años se demuestre científicamente que realmente funciona, o seguramente no, mientras tanto, la homeopatía será cualquier cosa menos ciencia, será si queréis, una mera cuestión de fe diluida en agua.

A continuación os adjunto algunos enlaces a varios vídeos muy interesantes que os terminarán de aclarar muchas cosas.

Equipo de investigación: "el milagro de la homeopatía"

Homeopatía: la prueba

Declaraciones del portavoz de la Asociación de Divulgación de Ciencia de Murcia, Isidro Martínez y del médico Vicente Baos

10 comentarios:

  1. Interesante artículo.
    Pero no estoy totalmente de acuerdo con que exista el efecto placebo en niños y bebés. Al menos esa es nuestra experiencia. Cuando provamos la homeopatía con nuestro hijo y después de una enfermedad grave, su sistema inmunológico estaba muy deteriorado. Nosotros éramos escépticos con esta terapia pero su mejoría fue evidente y rápida.


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    1. Lo evidente es que esa rápida mejoría, de la que sinceramente me alegro, no se debió a la homeopatía.
      Si no te parece evidente, leete otra vez el artículo.

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    2. Las células de nuestro cuerpo se regeneran en ciclos diferentes, era cuestion de semanas en que las células blancas se regeneraran.

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  2. Gracias por tu comentario.
    Si te fijas, en ningún momento afirmo que el efecto placebo exista en bebés. Solo digo que; "en los últimos años se han publicado varios estudios que PARECEN indicar que el efecto placebo también se produce en estos casos"..."en mi opinión, hacen falta más estudios y más investigaciones en esta línea".
    Conozco muchos casos de gente que relata experiencias personales, según las cuales, aseguran que les funcionó. Como comento en el artículo, para demostrar la eficacia de algo, es necesario pasar unos ensayos clínicos que lo certifiquen. Si no es así, lo único que tenemos es una (o las que sean) anécdotas, que no dejan de ser eso, anécdotas individuales.

    Un saludo!

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  3. Respecto al efecto placebo en bebés o en animales (la homeopatía también se aconseja en Veterinaria), la explicación científica es que el que sufre el efecto placebo en este caso no es el bebé enfermo o el animal enfermo, si no el observador del efecto del medicamento homeopático, es decir, los padres del bebé o el dueño del animal. Precisamente por este tipo de influencia, se introdujo en los ensayos clínicos el doble y triple ciego, para que los investigadores no se vieran influenciados a la hora de evaluar los resultados de la investigación por conocer que grupo de pacientes recibía el medicamento en estudio y cual el placebo. Se demostró cientificamente que el saberlo inclinaba la balazanza favorablemente hacia el nuevo medicamento y sus efectos, sin que los investigadores fueran conscientes de ello. Los padres del bebé en su ansia por la curación interpretan con entusiasmo cualquier atisbo de mejoría en su hijo o curación definitiva y lo achacan al medicamento homeopático, cuando en realidad es el azar o la forma natural de evolucionar de esa enfermedad.

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    1. Hola a ti también.
      Gracias por tu comentario. Si no te he entendido mal, creo que estamos diciendo lo mismo. Con diferentes palabras si quieres, pero en el artículo digo lo mismo. Concretamente, cuando explico la "regresión a la media", comento el hecho de relacionar la mejoría de la enfermedad con el producto que hemos tomado, en este caso homeopático. Respecto al efecto placebo comento lo mismo que tú, la tremenda influencia que tiene sobre los niños o animales las expectativas y creencias de las personas encargadas de su cuidado.
      Un saludo.

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    2. Bueno, en realidad yo no hablaba de niños, si no de bebés, los cuales no cabe esperar que se curen influenciados por los deseos de las personas encargadas de su cuidado. Los homeópatas presumen del efecto beneficioso de la homeopatía en bebés, precisamente por que se supone que no son susceptibles de ser sugestionados por el acto homeopático, medicación incluida. Luego deducen que la mejora es por la homeopatía: Es la falacia del "post hoc, ergo propter hoc", "despues de esto.....por tanto, debido a esto", sin más demostración ni comprobación de ningún tipo. El bebé mejora por cualquiera de las causas que enumeras en tu blog: El azar, dolencias autolimitadas en el tiempo que se curan solas, un curso cíclico expontaneo de agravamiento mejoría en las crónicas, el fenómeno de la regresión a la media, tratamientos paralelos que no se tienen en cuenta, cambios alimenticios, ambientales etc etc. Todo podría explicar la mejoría del bebé y son los sesgos que se tratan de descartar en los ensayos clínicos. El caso mas paradigmático es el uso de homeopatía en prematuros o recien nacidos de bajo peso con bronquiolitis. Tiene un 2-3% de mortalidad, pero el resto se cura por si mismo en 7-10 dias, siendo el momento crítico de gravedad al 2-3 dia y su tratamiento científico aún está en desarrollo. Perfecto para la homeopatía: Los padres jurarán que el bebé ha pasado la enfermedad mucho mejor que un hermanito anterior y si me apuras el pediatra también.

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    3. Si, yo también me refiero a los bebés, he utilizado la palabra niño en alguna ocasión, más que nada por variar un poco, pero me refería a niños pequeños, bebés.
      En todo lo demás pienso como tú.
      Gracias por la información adicional que aportas.

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  4. Es cierto lo que usted dice: "Antes de comentar sobre cualquier cosa hay qué informarse primero"
    Cuánta preparación le falta a usted para tener el derecho a publicar algo sobre Homeopatía.
    Es bien cierto eso de que "No te creas todo lo que leas en Internet"
    Usted está como lo que cuentan de que muchos ateos cuando se están muriendo piden un cura para confesarse.

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    1. Créame, si algo he hecho antes de escribir este articulo ha sido informarme primero. ¿O acaso algo de lo que he escrito es incorrecto o falso? Simplemente me limito a explicar cómo funciona y en que se basa esta técnica. Siento si no le gusta lo que ha leido. No es mi culpa si las leyes sobre las que se basa son, a mi modo de ver, absurdas, yo no la inventé.
      Por otro lado, usted dice que me falta mucha preparación para tener el DERECHO a publicar algo sobre homeopatía. No me haga reir. Primero; ¿Sabe usted a caso que formación tengo yo? Segundo; en este país (no se si ocurre lo mismo en el suyo), existe la libertad de expresión y cada uno puede escribir con total libertad, por lo que derecho para hacerlo me sobra.

      Artículo 20 de la Constitución Española:

      1. Se reconocen y protegen los derechos:

      a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

      Aun así, insisto, si no le gusta lo que lee es muy libre de pensar lo que usted quiera. Sin más tiempo que perder, que tenga un buen día.
      PD: a que viene el cuento de los curas y los ateos?, en fin.

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