martes, 16 de abril de 2013

SALUD 2.0


Septiembre de 1969. La guerra de Vietnam estaba en su apogeo y el Apolo XI se había posado sobre la superficie de la Luna, cuando se produjo una de las más grandes revoluciones en las últimas décadas; el nacimiento de Internet, entonces conocido como "Arpanet". Hoy, después de más de 40 años, se calcula que somos alrededor de 2.500 millones, los usuarios de Internet en todo el mundo.

Se dice que estamos siendo testigos de la mayor revolución de todos los tiempos respecto a las comunicaciones. Vivimos en la era digital, la era de la información, bautizada por muchos como "era de la comunicación". Cualquier noticia o acontecimiento importante vuela, literalmente, a la velocidad de la luz, dando la vuelta al mundo en pocos minutos. Del mismo modo, cualquier buscador web (tipo Google), es capaz de rescatar de la red, miles de resultados en décimas de segundo sobre cualquier tema que busquemos.


Pero si hablamos de las reinas de Internet, ellas son las redes sociales. A nivel mundial, el 90% de las personas que navegan por la red, conoce hasta 4 redes sociales (llámese Facebook, Twitter, Youtube, MySpace, Linkedin, Tuenti...), y el 70% participa al menos en una de ellas. Pero sin duda, el fenómeno absoluto de los últimos años en lo que a redes sociales se refiere, es Facebook, que a día de hoy cuenta con 1.000 millones de usuarios registrados en todo el mundo.

Su creador, Mark Zuckerberg, difícilmente podía llegar a imaginar la trascendencia, el éxito y la fama que alcanzaría, cuando siendo todavía un estudiante de Harvard, se le ocurrió crear una "comunidad de amigos" en Internet.
Fue a finales de 2003 en su colegio mayor, cuando ayudado por sus compañeros de habitación, diseñó esta web para que los estudiantes de Harvard pudieran compartir gustos, aficiones, preguntas, fotos...(tal y como relata la premiada película "La red social").
Al poco tiempo se fue expandiendo, incluyendo en su círculo a otras universidades. Finalmente, en 2006 se "hizo público", permitiendo que no sólo los estudiantes de universidades o escuelas americanas participasen en él, sino que cualquier persona, de cualquier rincón del mundo, pudiera formar parte de su "comunidad".

Mark Elliot Zuckerberg
Sólo 5 años después de su creación, Zuckerberg declaró que Facebook había alcanzado los 250 millones de usuarios. El 2 de diciembre de ese mismo año, ya contaba con más de 350 millones, y en septiembre de 2011 superaba los 800 millones. Hasta hoy, que ronda, los mil millones de usuarios registrados.
Actualmente, Zuckerberg es el personaje más joven que aparece en la lista anual de mil-millonarios de la revista Forbes, convirtiéndose en el billonario más joven de la historia.

Si hablamos de YouTube, la página de vídeos más popular de la red, los números no son menos escalofriantes. Actualmente, según los datos más recientes ofrecidos por Google, cada minuto se suben más de 60 horas de vídeo, o lo que es lo mimo, una hora de vídeo cada segundo. Durante el tiempo que empleas en leer esta última frase, se acaban de subir más de 4 horas de vídeo. Cada día se reproducen más de 4 mil millones de vídeos. En total, en un mes, se sube más contenido a YouTube del que podrían reproducir las tres principales cadenas de televisión de EE.UU durante 60 años.

Dejemos descansar al cerebro por un momento de números y cálculos. Estos y otros, son datos que reflejan la revolución que está viviendo el mundo de las comunicaciones. Estamos rodeados de información por todas partes, de todo tipo y de cualquier tema (ciencia, política, salud, economía...), lo cual es bueno, que duda cabe, pero siempre y cuando sepamos seleccionar y emplear adecuadamente dicha información.
En este post, me centraré lógicamente en lo que al tema de la salud se refiere. Actualmente, somos muchos los que escribimos en la red y cada vez más, los que más tarde o más temprano, nos hemos lanzado al océano de los Blogs. Una ventana al mundo desde la que poder escribir y dirigirse a los demás, mostrar tu opinión, ofrecer consejos (más o menos acertados) y/o divulgar información, a la que todo aquel que lo desea pueda acceder.
Sin embargo, muchas veces, la veracidad y la calidad de la información que podemos encontrar en la red deja mucho que desear.

La "revolución 2.0" o "segunda era de Internet", se caracteriza básicamente porque la información que circula por la red no es unidireccional. Es decir, permite a los usuarios interactuar entre ellos y con la persona que emite la información. En ese aspecto, creo sinceramente que la "Salud 2.0" es algo muy positivo, que permite entre otras cosas, eliminar obstáculos entre los profesionales sanitarios y los pacientes, acercar la relación entre ambos, dar y recibir consejos, resolver dudas, intercambiar conocimientos con compañeros o debatir sobre un tema determinado.

Sin embargo, cada vez son más las personas que lo primero que hacen al saber que padecen una determinada patología, o acaban de sufrir una lesión, es encender el ordenador y ponerse a buscar información en la red. Lo cual no es del todo malo, siempre y cuando sepamos escoger la fuente de información correcta y utilicemos dichos conocimientos con sentido común.

Querer estar informado y conocer el máximo posible sobre lo que nos sucede es normal y comprensible. Pedir consejos u opiniones en la red (siempre a profesionales titulados) es positivo. Sin embargo, el problema es que cada vez más gente se queda en el paso de buscar información en Internet o preguntar en foros y blogs y se olvidan del siguiente paso, el más importante; la visita presencial. Aunque el problema no sea aparentemente grave y nos parezca que se puede resolver consultando online, ante cualquier lesión o enfermedad, el primer paso que debemos dar es acudir inmediatamente al profesional sanitario que corresponda.

Por muy bueno que tu creas que es el profesional al que estás consultando a través de Internet, por muy fiable que parezca la página web de la que estás recopilando información, o por muchos seguidores que tenga el foro en el que estás depositando tus dudas, nunca debes sustituirlo por una visita presencial al servicio médico. Toda la información sobre salud que se obtiene de Internet, puede ser muy beneficiosa, pero siempre tendrá el carácter de segunda opinión y debe utilizarse como complemento, a modo informativo y orientativo.

Todo lo que sea aumentar nuestros conocimientos, es bienvenido, sin embargo debemos estar atentos, porque no todo, ni mucho menos, lo que se escribe en la red es fiable o correcto. Cuidado especialmente con los foros, donde cualquier persona, de forma anónima, sin ningún tipo de formación ni titulación, puede repartir consejos o responder a preguntas de gente que busca soluciones a sus problemas. Lo más probable es que dichos consejos sean erróneos, ya sea fruto de la ignorancia o también a veces de la mala intención de algunos. Con la salud no se juega. Mucho cuidado.

A modo de experiencia personal, muchas personas me consultan a través del blog o por email pidiéndome consejos y opinión sobre algunas lesiones. Mi primera respuesta siempre es; "acude primero a la consulta de tu médico, fisioterapeuta, o al profesional que corresponda para que pueda valorar tu caso concreto en persona y proponer el tratamiento adecuado". Los facultativos somos los primeros que debemos dar respuesta las dudas y preguntas de los pacientes "in situ", en la consulta. Después ellos son libres de buscar información extra por su cuenta, pedir otras opiniones o consejos, pero siempre tendrán el carácter de segunda opinión a modo de complemento.

En conclusión, usemos las redes sociales, los blogs, los foros y toda la información que hay en Internet, pero siempre siendo críticos y sabiendo elegir las fuentes de información correctas y fiables. En definitiva, utilizando el sentido común.



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