sábado, 21 de septiembre de 2013

LA MÚSICA COMO MEDICINA


Hace unos 2500 años, Platón dijo: "La música es para el alma, lo que la gimnasia para el cuerpo". Lo cierto es que desde que el ser humano tuvo acceso a reproducir música con cierta autonomía, ésta ha sido uno de los recursos naturales más utilizados para modificar o intentar cambiar nuestro estado de ánimo.

¿Cuántos de nosotros no hemos recurrido alguna vez a la música para "potenciar" un estado anímico? Diferentes estilos y tipos de música según el momento. Ya sea par animarnos, para ponernos las pilas de camino al trabajo, para sobrellevar con más energía una jornada de limpieza en casa o para desconectar con música relajante al final de un día ajetreado. Muchas personas utilizan también la música antes de dormir porque les ayuda a conciliar el sueño. ¿Y que me decís de esos días grises que no apetece hacer nada? Ya sea para sumergirnos un poco más en ese estado melancólico o para intentar salir de él, la música siempre es un buen recurso.

Si bien los estímulos musicales se vienen empleado desde hace años dentro de contextos médicos, lo cierto es que hasta hace poco, éste era un recurso de algún modo "intuitivo" basado en la experiencia.
Sin embargo, de acuerdo a los últimos estudios y análisis realizados, parece que hoy tenemos argumentos contundentes para afirmar que la música es una potente herramienta complementaría de curación.

DISMINUYE LA ANSIEDAD
Linda Chlan y su equipo de la Universidad de Columbus (EEUU), realizaron una investigación durante 5 años (2006 - 20011), en la que examinaron a 373 pacientes con insuficiencia respiratoria aguda que necesitaban ventilación mecánica, ingresados en 12 Unidades de Cuidados Intensivos (UCIs) de cinco hospitales de EEUU.
"Este tipo de pacientes suelen recibir sedación intravenosa y altas dosis de analgésicos, lo que está asociado a efectos secundarios como bradicardia, hipotensión, inmovilidad, debilidad y delirios. Y aun así siguen experimentando niveles significativos de ansiedad", explicaron los autores del estudio que fue publicado en la revista "Journal of the American Medical Association".

De todos los pacientes, un grupo recibió los cuidados convencionales para esta enfermedad y el otro grupo, además de las medidas normales, recibió terapia musical como complemento.
Los resultados fueron los siguientes: a los 5 días, los pacientes que habían sido tratados con musicoterapia, además de la medicación, habían reducido su ansiedad un 36,5%, mientras que en el resto de los pacientes que recibían sólo la medicación habitual, la reducción fue de un 19,5%.
Durante la investigación observaron que si los pacientes eran los que elegían las canciones y el momento del día en el que querían escucharlas, el cambio era todavía más notable. "Los que escuchaban sus canciones favoritas, reducían su ansiedad hasta en un 38%, lo que supone tener que recibir dos dosis menos de sedación", explican los responsables de la investigación.

OTROS BENEFICIOS
Recientemente, un grupo de psicólogos de la McGill University de Canadá, realizaron un extenso análisis de 400 estudios científicos anteriores. Las conclusiones obtenidas fueron publicadas por Mona Lisa Chanda y Daniel Levitin, bajo el título "The Neurochemistry of Music". Los autores lograron identificar cuatro áreas médicas en las que la música puede jugar un papel importante:
  • Recompensa, motivación y placer: por ejemplo, ayudar a tratar desórdenes alimenticios.
  • Estrés: reducir la ansiedad.
  • Inmunidad: fortalecer nuestro sistema inmunológico.
  • Afiliación social: facilitar la construcción de lazos afectivos y la cooperación.
En dicho análisis, los autores destacan por ejemplo 15 estudios que prueban que la música relajante reduce la presencia de cortisol (la hormona que produce el estrés). Pero seguramente, el más preciado "descubrimiento", es un estudio que asegura que los pacientes que escucharon música placentera antes de someterse a una operación, mostraron menores niveles de ansiedad que aquellos pacientes a quienes se les administró diazepam (un fármaco muy utilizado para tratar los estados de ansiedad, con propiedades relajantes), en circunstancias similares.

ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES
Los beneficios de la musicoterapia también han sido objeto de numerosos estudios en pacientes con enfermedades cardiovasculares. Una revisión publicada en "The Cochrane Library" analiza los efectos que tiene la música en este tipo de pacientes.

Ante situaciones de pánico o miedo, nuestro organismo se defiende y el sistema nervioso simpático se activa y se libera adrenalina y noradrenalina. Sustancias cuya función consiste en aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, fundamental en determinadas situaciones para asegurar el flujo sanguíneo adecuado. Sin embargo, si se produce en exceso puede ser nocivo para el corazón, especialmente para las personas con problemas cardíacos previos, ya que tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones. En este punto es donde la música parece desempeñar un papel relevante.

Los autores analizaron  23 ensayos clínicos con un total de 1.461 participantes, donde se comparan los resultados de los pacientes que recibieron los cuidados convencionales y los de aquellos que, además, escucharon música durante su hospitalización como medida terapéutica.
Las conclusiones de la revisión indicaron que escuchar música reduce de forma notable el ritmo cardíaco y la presión sanguínea y que disminuye la ansiedad en pacientes con infarto de miocardio. En concreto, escuchar música escogida por el propio paciente reduce el ritmo cardíaco en 6,44 latidos por minuto
La influencia que ejerce la música sobre nuestro organismo es tal, que en algunos hospitales de Estados Unidos se utiliza la música durante 15 minutos antes de someterse a una cirugía y en algunos también durante la intervención.

Teniendo en cuenta los resultados de estas y otras investigaciones, desde hace un tiempo la terapia musical apunta alto como medida complementaria y, de hecho ya se está utilizando también en algunos hospitales de España. Es el caso por ejemplo de la UCI pediátrica del Hospital Universitario La Paz, en Madrid. Francisco Ruza, pediatra y director del master de musicoterapia explica; "llevamos seis años trabajando con esta terapia complementaria y hemos hecho un estudio [publicado en "Journal of Music Therapy"] que confirma sus beneficios sobre algunos parámetros biológicos (al margen de la medicación): reduce la frecuencia cardíaca, la respiratoria y la saturación y, además aumenta el grado de tranquilidad de los niños ingresados".

UNA FORMA DE COMUNICACIÓN
Uno de los mayores logros de la musicoterapia lo encontramos dentro del campo del autismo, debido a su capacidad de atravesar la barrera entre el paciente y su entorno, estableciendo así un puente de interrelación entre ambos.  Utilizar la música en estos casos, permite a las personas autistas la oportunidad de experimentar la estimulación exterior, sin el miedo al peligro, ya que no se ven involucrados en el contacto humano directo. Además es destacable la tremenda atracción y el interés hacía la música que presentan muchos niños autistas.

En los primeros pasos de una relación, los autistas tienden a ignorar o rechazar el contacto social con los demás. La música ayuda a detener ese aislamiento a través de la relación con los instrumentos musicales. En lugar de ver el objeto como una amenaza, los niños autistas suelen verse atraídos por la forma y el sonido del mismo. Por lo tanto, el instrumento musical les proporciona un punto de partida de contacto y comunicación entre ellos y el mundo, actuando como intermediario.
Como dijo el escritor Aldous Huxley: "Tras el silencio, aquello que mejor puede expresar lo inexpresable es la música".

Todo ello sugiere la posibilidad de que la música se consolide como una herramienta terapéutica complementaria, en sustitución a las decenas de fármacos que se consumen masivamente en la actualidad (anti-depresivos, ansiolíticos, etc). Evitando así los efectos secundarios y el desembolso del elevado coste de muchos de estos fármacos.
En definitiva, los puntos a favor de la terapia musical son muchos y aunque los resultados son muy prometedores, habrá que seguir investigando en ello. 

Antes de acabar, me gustaría explicaros una experiencia que tuve hace unos años cuando trabajaba en un centro geriátrico. Se trataba de un mujer de 92 años que tenía Alzheimer. Cuando la conocí, la enfermedad todavía no estaba muy avanzada. Cuando hablaba con ella siempre me decía que le encantaba la música y que cuando era joven lo que más le gustaba era cantar y bailar. Recuerdo que los últimos meses que yo estuve allí prácticamente ya no caminaba ni hablaba, casi siempre estaba sentada y adormilada. Sin embargo, cuando escuchaba música que le gustaba (tangos y pasodobles sobre todo), se levantaba de la silla e incluso intentaba "bailar" como podía. Se le veía feliz, era el único momento del día que se le veía activa; era como si su demencia "retrocediera y diera marcha atrás" durante unos minutos. La música le regalaba los únicos momento de "lucidez" que tenía a lo largo del día. Le daba vida.

"Sin música, la vida sería un error". (Friedrich Nietzsche).

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